De cómo y por que los vascos inspiraron la constitución de USA (parte II)

Antes de seguir con la cuarta carta de John Adams, me gustaría explicar un poco de su vida. Fue el primer vicepresidente de la republica bajo las órdenes de George Washington (1789–1797) y posteriormente fue presidente (1797–1801) teniendo al tercer presidente, Thomas Jefferson como su vicepresidente. Las cartas que se escribían entre John y Thomas eran constantes y muy interesantes, y el hecho de pagar o no pagar impuestos a un estado que les limitaba su libertad era una constante en sus cartas. Sigamos pues con la cuarta carta que John le escribió a Thomas:
[…]The capital is Bilbao. — The whole is a collection of very high and very steep mountains, rugged and rocky to such a degree, that a company of men posted on one of them might defend itself as long as it could subsist, by rolling rocks on their enemy. This natural formation of the country, which has rendered the march of armies impracticable, and the daring spirit of the inhabitants, have preserved their liberty.
Active, vigilant, generous, brave, hardy, inclined to war and navigation, they have enjoyed, for two thousand years, the reputation of the best soldiers and sailors in Spain, […]. Their valuable qualities have recommended them to the esteem of the kings of Spain, who have hitherto left them in possession of those great immunities of which they are so jealous. In 1632, indeed, the court laid a duty upon salt: the inhabitants of Bilbao rose, and massacred all the officers appointed to collect it, and all the officers of the grand admiral. Three thousand troops were sent to punish them for rebellion: these they fought, and totally defeated, driving most of them into the sea, which discouraged the court from pursuing their plan of taxation; and since that time the king has had no officer of any kind in the lordship, except his corregidor.


[…]La capital es Bilbao. – El todo es una colección montañosa muy alta y muy escarpada, escabrosa y pedregosa a tal nivel, que una compañía de hombres apostados en cada una podría defenderse a ellos mismo mientras pueda subsistir, haciendo rodar rocas a los enemigos. Esta formación natural del país, que ha dejado la marcha de ejércitos impracticable, y el espíritu atrevido de los habitantes, ha preservado su libertad.
Activos, vigilantes, generosos, bravos, duros, inclinados a la guerra y navegación, han disfrutado, por dos mil anos, la reputación de los mejores soldados y marineros de España. […] Por sus valiosas cualidades han sido recomendados a la estima del rey de España, que hasta ahora los han dejado en la posesión de aquellas grandes inmunidades de las que son tan recelosos. En 1632,  realmente, la corte impuesto sobre la sal: Los habitantes de Bilbao se levantaron en armas, y masacraron todos los oficiales encargados de recoger la sal. Tres mil soldados marcharon para castigar la rebelión: Ellos lucharon, y les vencieron completamente, tirando la mayoría de ellos al mar, lo cual los  disuadió de perseguir el plan de los impuestos; y desde entonces el rey no ha tenido ningún oficial de ningún tipo en el territorio, excepto su corregidor.

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2 comentarios

  1. ya te he incluido, un saludo,

    Gonzalo

  2. Hola Baraxil

    Es tan increíble este post que parece una novela. ¡cómo somos los de Bilbao, ahiva la hostia!! 😉

    Ya te he incluido en mi blogroll

    un abrazo

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